La
atmósfera que envuelve nuestro planeta, juega un rol crítico para mantener
estable la temperatura de la Tierra y al parecer se está volviendo en nuestra
contra debido a que se ha convertido en una trampa de calor. Como en un
invernadero de plantas o flores, protegidas del exterior, la atmósfera absorbe parte de la radiación de onda larga
que emite la Tierra e irradia energía hacia el planeta. Si la atmósfera no
existiera, la temperatura de la Tierra sería muy baja, como lo es en los
planetas que no poseen atmósfera. La actividad industrial está cambiando la
estructura de la atmósfera y a medida que se producen y liberan en la atmósfera
ciertos gases, como el dióxido de carbono, absorben mayor cantidad de la
radiación terrestre y envían más de vuelta a la Tierra. El efecto invernadero es una condición
natural de la atmósfera de la tierra. Algunos gases, tales como: el vapor de
agua, el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) son llamados gases
invernadero, pues ellos atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la
atmósfera. Sin ellos, nuestro planeta se congelaría y nada podría vivir en él. Estos gases cumplen la función de mantener
la temperatura media adecuada para la Tierra, a pesar de que la misma varíe
mucho de un lugar a otro. Si estos gases aumentaran, retendrían demasiado
calor, provocando el recalentamiento del planeta. Al quemar combustibles que
contienen carbono (petróleo, carbón, gas, etc.), la actividad humana está
añadiendo un exceso de gases de invernadero a la atmósfera. Esto provocó un
aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera en casi una tercera parte a
lo largo de los últimos 200 años. A lo largo del último siglo el mundo viene
calentándose de manera alarmante; la década de los 80 fue la más calurosa desde
que se empezaron a tomar mediciones (hace unos 130 años). Los científicos creen
que las temperaturas medias a nivel mundial seguirán subiendo, de seguir en
estas condiciones.
La complejidad del clima de la Tierra hace
imposible saber con exactitud qué es lo que va a pasar. Científicos del clima
han señalado que puede haber un aumento del número de tormentas y de su
intensidad, sequías cada vez más severas, un aumento en el nivel del mar, más
incendios forestales y una mayor frecuencia de inundaciones y riadas. También
podrían darse consecuencias secundarias, como la extensión de plagas y
enfermedades hacia nuevas zonas debido a cambios en el clima que las
favorezcan. De seguir las tendencias como hasta ahora, respecto del incremento
de las concentraciones de los gases de efecto invernadero, se estima que para
el año 2030 la temperatura global de la Tierra aumentará entre 1.5 y 4.5 ºC. Al
parecer estas temperaturas que se antojan bajas, podrían no significar mucho en
la variación de la temperatura promedio de un día típico de primavera o verano,
incluso en invierno, en el ambiente que acostumbramos convivir. Sin embargo,
por si mismas bastarán para ejercer un efecto, desafortunadamente negativo,
considerable sobre el clima mundial. El nivel de la lluvia también se vería
afectado el índice de evaporación aumentaría y el nivel de lluvia aumentaría
entre 7 y 11% anual. Los inviernos de las zonas templadas podrían hacerse más
húmedos, y los veranos más secos. Las zonas tropicales también se volverían más
húmedas, pero las subtropicales, secas ya de por sí, se volverían aun más
secas. Para cuando podamos conocer más detalladamente los riesgos que comporta
el calentamiento por efecto invernadero, es posible que hayan empezado a
producirse complejos procesos de retroacción, ante los que estaremos
indefensos. Aun sin la presencia de tales procesos es posible
que no podamos aclimatarnos plenamente a un clima cambiado. El problema sobre
todo consiste en evaluar estos riesgos y las consecuencias de no emprender
ninguna acción. Hoy se estima que, a través de la quema de
carbón, petróleo y demás combustibles fósiles, así como por la general
Deforestación, el contenido de dióxido de carbono en la atmósfera ha aumentado
un 25 por ciento, lo cual genera una tendencia hacia el recalentamiento general
de la troposfera produciendo el denominado efecto invernadero. Ahora bien, el
sistema Tierra-atmósfera cuenta a la vez con potentes mecanismo
reequilibradores, que atenúan este proceso.
Así, el intercambio de dióxido de carbono entre la atmósfera y el océano
funciona como un gran estabilizador al reducir, en torno a un 50 por
ciento, las oscilaciones en la proporción de este gas en la atmósfera. Los seres vivos al respirar, consumen
oxigeno del aire y desprenden dióxido de carbono. Lo mismo ocurre con cualquier
tipo de combustión, como por ejemplo la, de la gasolina, carbón o madera. En
contraposición, las plantas, mediante la fotosíntesis aprovechan el dióxido de
carbono para elabora sustancias nutritivas y desprenden oxigeno. De esta forma
se mantiene en la atmósfera un equilibrio entre ambos gases, pero el desarrollo
industrial ha provocado un aumento considerable de la cantidad de dióxido de
carbono contenido en el aire, mientras que la tala de bosques ha reducido la
del oxigeno generado por la vegetación. Se calcula que una duplicación del
porcentaje normal de dicho gas, podría causar un aumento medio global en la
temperatura, lo cual podría causar deshielos, aumento del nivel del mar e
inundaciones. Efectivamente,
los recursos naturales del planeta son abundantes y durante largo tiempo se
creyó que eran casi ilimitados, pero la humanidad ha comenzado a darse cuenta
de que son finitos y es preciso reducir su consumo. La preocupación por el
medio ambiente ha ido en aumento y se han creado asociaciones y organismos
dedicados a su estudio y protección. No obstante, no se ha logrado detener ni
el proceso de agotamiento y malversación de los recursos terrestres, ni el de
la contaminación del medio ambiente, al contrario, el número creciente de
desastres contribuye a la contaminación atmosférica y de las aguas, la
desertización de grandes zonas del planeta, la desaparición de especies
animales y vegetales, la disminución de la capa de ozono, entre otras cosas. Así, la cualidad
de depredadores del ser humano esta conduciendo al planeta a una situación límite
y de alto riesgo. Ello se debe, en parte, a los efectos de la actividad
industrial de la sociedad, pero también a las necesidades derivadas del
desorbitado aumento de la población mundial, la cual se ha duplicado en los
últimos cuarenta años. Es más, las previsiones demográficas señalan un periodo
de veinte años para que se duplique de nuevo, por lo que es preciso actuar con
urgencia si se quiere que la tierra siga manteniendo a la humanidad
Las noticias difundidas sobre el pacto que suscribieron 195 países que entrará en vigencia en el 2020 y que supone el gran acuerdo de la historia contra el cambio climático en que los mismos se comprometen a transitar de manera conjunta hacia una economía baja en carbono, siendo el objetivo de precitado pacto o acuerdo que la temperatura del planeta no aumente más de dos grados centígrados a finales de siglo. A pesar de ser un acuerdo más complejo que se ha negociado nunca hay que tomar en cuenta que son los países que se autodenominan "desarrollados" a los que se les podría endosar el calentamiento global. Pudiéremos indicar aquí tratando de conceptualizar del porque es necesario que la comunidad internacional le de la importancia a tan grave problema el cual traerá consecuencias nefastas a las generaciones futuras. Parece que no nos damos cuenta de ésta gravedad en donde al no aplicar las políticas correctivas necesarias y obligar a éstos países a disminuir en forma significativa la emisión de dióxido de carbono nuestro futuro como planeta. En Venezuela , nuestro comandante Hugo Rafael Chávez Frías bien lo supo exponer en el V objetivo histórico del Plan de la Patria el cual reza que debemos construir e impulsar el modelo económico productivo eco-socialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza impulsando el socialismo como alternativa al modelo capitalista consumista el cual ha llevado al planeta ha situaciones como ésta, donde el hombre está por el hombre , donde no se respeta la equidad de los pueblos. Se debe promover, a nivel nacional e internacional, una nueva ética socio-productiva, que impulse la transformación de los patrones insostenibles de producción y de consumo capitalistas. Venezuela como país petrolero debe diversificar su producción y buscar alternativas que ayuden mantener un equilibrio que sea rentable para las generaciones futuras, donde la cooperación entre los pueblos sea piedra fundamental para el establecimiento de un comercio justo y en donde las grandes potencias entren en justo consenso de la disminución por el bien de la humanidad de los gases invernaderos y por ende tendremos un planeta que podrá perdurar mucho más tiempo si lo cuidamos en pro de las futuras generaciones.
Coronel Gil:
ResponderEliminarExcelente desarrollo. Lo felicito por haber captado el espíritu de la asignación. La clave está en el quinto Objetivo Histórico.
Espero que haya disfrutado el uso del blog como herramienta de divulgación de ideas y aprovecho la oportunidad para invitarlo a seguir escribiendo sus experiencias profesionales en beneficio de la Organización Armada. 20 puntos.